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El arte antes y después de la peste

Historia. La peste que azotó Europa en el siglo XIV produjo una regresión en la pintura, que había evolucionado hacia nuevos estilos con Giotto y otros maestros. ¿Cambiará la pandemia actual el arte contemporáneo?

La peste había entrado por la ruta de la seda. Dicen los libros que fue una verdadera arma bacteriológica: en plena guerra con los genoveses, sus adversarios tártaros arrojaban los cadáveres hediondos a través de las murallas. Ese, parece, fue el inicio de una de las tantas epidemias que azotó a Europa. Pisando la mitad del siglo XIV, la llamada peste negra o peste bubónica se desparramó castigando fuertemente a Italia y arrasando con no menos de un tercio de la población total del continente. En días como los que hoy transitamos, es casi un acto reflejo mirar hacia atrás y acudir a los registros para corroborar que ya ha pasado, que en esta historia no estamos solos. Que también en otras situaciones la humanidad se ha sentido igual de indefensa, igual de finita, igual de vulnerable. O parecido. Aunque nunca es un consuelo, tenerlo en cuenta siempre invita a pensar. Y en estos tiempos, todo intento por pensar ya implica un saludable ejercicio de lucidez.

Ambroggio Lorenzetti. Los efectos del buen gobierno en la ciudad (detalle), 1338-40. Siena.

Ambroggio Lorenzetti. Los efectos del buen gobierno en la ciudad (detalle), 1338-40. Siena.

El pasado, otra vez, puede sugerirnos una línea de pensamiento respecto de esta pregunta. Una suerte de “retroceso” parece sucederse en las pinturas posteriores a la experiencia de la peste negra, en las hasta entonces prósperas ciudades de la Toscana. A principios del siglo XIV pujantes artistas como Giotto y su maestro Cimabue en Florencia, o Simone Martini y Pietro y Ambrogio Lorenzetti en Siena, habían comenzado a desarrollar un estilo nuevo, diferente de aquellas líneas gráciles pero estáticas sugeridas por el gótico imperante. En las imágenes que estos artistas comenzaban a realizar en iglesias y capillas, se introducían definidamente cuestiones como el volumen y las sombras, o el incipiente uso de la perspectiva lineal. Su ejercicio sostenido daría profundidad y dimensión al espacio representado, ubicando -después de años de “flotación mística” en láminas de oro- a santos, ángeles, vírgenes y redentores en lugares concretos y habitables, que remitían a los ambientes de la vida mundana.

“Existe, en efecto, una gran hipótesis que planteó Millard Meiss en un libro célebre de 1951: Painting in Florence and Siena After the Black Death -explica el profesor José Emilio Burucúa, investigador, historiador del arte, doctor en filosofía y letras y ensayista-. Meiss puso de manifiesto el cambio sufrido por los estilos florentino y sienés de pintura y escultura después de la crisis económico-social devastadora, que produjo el estallido y la expansión de la peste bubónica de 1348 a 1350”.

Simone Martini. Beato Agostino Novello, 1324. Retablo (detalle).. Beato Agostino Novello, 1324. Retablo (detalle).

Aquel cambio se comprende a un golpe de ojo: Cristos que vuelven a sus mandorlas (esa especie de aura con forma de almendra que rodeaba ciertas figuras medievales) y santos que se presentan frontales y quietos, lejos de la naturalidad y candidez con que Giotto los había dotado. “Según Meiss, -continúa el profesor Burucúa- el nuevo clima cultural provocó una vuelta hacia ciertos modelos estéticos, propios del Duecento, (1200) que habían sido vehículos del contemptus mundi monacal y de la espiritualidad franciscana. Las exploraciones temerarias de las artes plásticas, características de los comienzos del siglo, cedieron a la regresión estética impulsada por el temor a lo desconocido, a lo impredecible que había instalado el horror de la Peste”.  Lo cierto es que la pintura italiana (y la historia del arte occidental, cimentada en esas bases) tendrá que esperar varias décadas para que aquellas incipientes semillas de un nuevo arte, plantadas antes de la peste por Giotto, Martini y los Lorenzetti, finalmente germinen. Todavía estilizados en las obras de Fra Angélico, o con una impresión más dramática en la del joven Masaccio, sus primeros brotes recién asomarán muy entrada la década de 1420.

Fra Angelico. La Anunciación, 1425-26. Retablo en oro y temple sobre tabla.

Fra Angelico. La Anunciación, 1425-26. Retablo en oro y temple sobre tabla.

¿Qué podría pasar en el arte después de esta pandemia, estando (como probablemente estamos) en los albores de un nuevo orden y un nuevo modo de concebir la vida? ¿Serán también los cambios que se avecinan hijos directos del miedo, nutridos por las doctrinas oscurantistas de turno? Como aquel que confía que cerca del veneno crece lo que salva, el profesor Burucúa no tarda en señalar otros estudios, que trazan una pincelada mesiánica en el panorama. (Tanto el de los años posteriores a la peste bubónica en el arte florentino, como en el de nuestra actualidad artística híper globalizada en tiempos de capitalismos virales).

“En 2010, un bello estudio de Judith B. Steinhoff, Sienese Painting after the Black Death: Artistic Pluralism, Politics, and the New Art Market, aceptó la existencia de cambios importantes en los estilos de la pintura y la escultura toscana después de 1350, pero les asignó un significado histórico-cultural bastante diferente. Destacó la pluralidad de maneras de pintar, la proliferación de escuelas y tendencias en la Siena posterior a la Peste, que combinaban las fórmulas tanto del Duecento cuanto del Trecento y ensayaban a su vez procedimientos técnicos, formales y simbólicos desconocidos hasta entonces. Paradójicamente, la Plaga desencadenó miedos pero también búsquedas libres y casi temerarias de lo nuevo, en la vida cotidiana, los negocios, la práctica religiosa.  La proliferación estilística habría sido el síntoma de tales conmociones en el horizonte de la estética”.

Masaccio. La expulsión de Adán y Eva del Paraíso, 1425-28. Fresco en Florencia.

Masaccio. La expulsión de Adán y Eva del Paraíso, 1425-28. Fresco en Florencia.

Hoy en día, cuando aquella proliferación de estilos, registros, dispositivos y lenguajes es la seña particular de aquella masa (afortunadamente) un tanto informe que llamamos arte contemporáneo, quizás el síntoma que antes fue de estilo se encuentre en algún otro lugar. “Los artistas también padecemos la insalubridad de la hiper-conectividad –plantea el biólogo y artista Pablo La Padula, dedicado en los últimos años a observar críticamente la ciencia con ojos sensibles, y a cuestionar el arte desde la naturaleza-. Estamos inmersos en una circulación que nos excede como individuos y eso nos genera gran ansiedad, una insalubridad psíquica, la sensación de que uno ve pasar las cosas en el mundo sin poder estar en todos los lugares. Los virus son como los artistas, no saben de atacar, simplemente circulan por el mundo desordenadamente. En este sentido creo que la pandemia va a dejarnos una profunda reflexión. El artista tiene la responsabilidad ética de brindar una visión que haga foco en cómo podemos vivir colaborativamente entres las especies, en qué tipo de relación queremos establecer con quienes son diferentes a nosotros, de poder integrarlos a nuestra vida en clave de apoyo y no de belicosidad”.

Así las cosas, mientras las ferias y bienales del mundo se posponen indeterminadamente y los artistas, como señala La Padula “lejos del diálogo cara a cara con la sociedad, quedan en una suerte de cono del silencio”, algo bueno podría salir de todo esto. Así emergían hace seis siglos, de las postrimerías de la peste y con la libertad que solo puede conferirnos la plena conciencia de nuestra finitud, obras maravillosas que nos siguen conmoviendo. “No temamos –nos invita Burucúa-. Esta peste de hoy tal vez inaugure una época reaccionaria en la política y en la cultura, pero quizá genere (¿por qué no?) efectos completamente opuestos y dé lugar a ensayos de caminos desconocidos, inéditos, esos senderos ocultos en el jardín de las musas (y no sólo de ellas) de los que hablaba Lucrecio, otro gran narrador de pestes”.

 

2 thoughts on “El arte antes y después de la peste

  • Juan

    Muy buena nota!!! haremos una y otras lecturas de lo que fue esto que estamos viviendo en tiempo real.

  • Ruben

    Muy interesante en estos momentos de pandemia poder leer algo tan interesante.
    Gracias por compartir.


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