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Bayos

…..y en un momento me di cuenta que la miserable vida que había construido, cayó por un hueco, al vacío, la nada, la oscuridad total. Había perdido hasta mi capacidad cromática. Sobrevivir era aprender a mirar desde el abismo.
Por ahora solo espío la vida, de otra manera, enterrada en el barro.

 

El pisadero cambió de lugar, ahora está en una selva, es lo peor.

Intenté romper el esquema del cuento de la celda de circular de Borges. …y de tanto girar sobre la misma piedra, tropecé con ella; y caí.
¿Cuál era la manera de gritarle al mundo mi verdad? (recreación de diálogos con Lurdes)

Cuando los italianos venían a hacer la Argentina desde la tierra, para construir sus casas, hacían sus propios ladrillos. Pisaderos de barro con bosta y paja, patas de caballos y pies de la familia. Al quemar la pila para convertir ese barro en ladrillos, los del centro, levantan mayor temperatura y hasta cuando se “pasan” resulta el “recochón”, un ladrillo más azulado, violáceo, con más sonido a cristal que a madera. Los de mejor calidad se usan para la vista. Los de la periferia del horno, por recibir menos calor, algo en su composición o elaboración no se hizo bien… son los de “descarte”, llamados “bayos”, de segunda, amarillentos, blanquecinos, grisáceos…mucho más frágiles que los del centro, con otro sonido, pero el hombre los usa igual; para los gallineros; para los palomares, generalmente circulares, infinidad de casilleros con una sola salida, para volar hacia el cielo. El piso, siempre cubierto de cagadas, huevos rotos y pichones muertos. El pudridero de la superpoblación.

El ladrillo es en sí, una metáfora. Es un pacto social. Conlleva el sueño de la propiedad privada. Hace feliz tanto al que lo hace como al que lo recibe. La casa y la meada marcan el territorio.

Autorretrato, corazón de ladrillos con ojos y boca. Aquí no caben las casualidades, la sincronicidad de C. G. Jung es una evidencia que constituye una red en el tiempo y el espacio, psíquicamente condicionada, donde el tiempo y el espacio son elásticos.

Lurdes, sin ser artista, a través de su obra, revela procesos de su inconsciente. No hay causa y efecto. Para interpretar el sincronismo hay que despojarse de la posición materialista, hay otra inteligencia, alto nivel de consciencia. En el proceso de interpretación, uno siente que efectivamente está siendo guiado hacia alguna parte que nos permita una cosmovisión.

 

 

Bayos from Bayos on Vimeo.

 

 

Gracias a Lourdes por su valiente testimonio. A la Unidad Penal 3 y al Servicio Penitenciario Bonaerense por su colaboración.  Al Fondo Nacional de la Artes, por la beca que me permitió acceder a un mundo que desconocía.

 

Luis Gramet


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El Gramet es la simiente de un gran proyecto que abarcará los confines del mundo para cubrir a todos los artistas visuales, de todas las ramas y en sus distintas disciplinas.